Ciudad Capital

Javier García

¿Dónde está el culpable?

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El primero de agosto de 2007, el Gobierno capitalino dio a conocer la construcción del Hospital General de Tláhuac. En aquellos tiempos, se anunció que en septiembre de 2008 sería inaugurado el nosocomio que beneficiaría a 250 mil habitantes no asegurados de esa demarcación.
El nosocomio -el número 29 de la Red Hospitalaria del Distrito Federal- sería la primera de una serie de obras que se pondrían en marcha en la delegación. El proyecto se realizaría porque los habitantes de Tláhuac, pues hasta ahora no cuentan con servicios de salud de calidad.
Ese día, Jorge Arganis Díaz Leal, secretario de Obras y Servicios del GDF, aseguró que “el diseño del nuevo modelo de hospital está basado en la humanización de espacios, satisfacción integral, funcionalidad operativa, racionalización de la inversión, flexibilidad para incorporar nuevas tecnologías, adecuación al contexto urbano, seguridad del usuario y del inmueble, facilidad de crecimiento a futuro, equipo y tecnología adaptables al cambio”.
Por su parte, Manuel Mondragón y Kalb, secretario de Salud del Distrito Federal, indicó que “el Hospital General de Tláhuac tendrá tecnología de punta para su construcción, conjugando modernidad y servicios médicos de calidad. El Hospital General de Tláhuac contempla una capacidad operativa anual de 59 mil 100 consultas médicas especializadas, 14 mil 800 atenciones médicas, dos mil 300 intervenciones quirúrgicas, cuatro mil 380 partos, 8 mil 269 egresos hospitalarios, 78 mil análisis clínicos, 10 mil 700 estudios radiológicos y dos mil 500 estudios de ultrasonografía”, dijo.
Por cierto, en el evento en que se dio a conocer los detalles del proyecto, los vecinos rechazaron el trabajo realizado por el delegado Gilberto Ensástiga.
Pero ahora resulta que la empresa constructora Incop suspendió, tres meses después de iniciada la obra, la construcción del hospital general de Tláhuac luego de agotar el tiempo de espera para que el Gobierno del Distrito Federal liberara los recursos congelados. Lo anterior lo revelaron trabajadores de la empresa, que pidieron el anonimato por temor a represalias.
La gente explicó que errores del proyecto elaborado por la administración capitalina ponen en riesgo la estructura del hospital, por lo que fue necesario hacer modificaciones en el curso de la obra, lo que incrementó el costo en más del 20 por ciento.
Las modificaciones que se realizaron impidieron cumplir con la programación, por lo que el Gobierno del DF retuvo los pagos y se niega a reconocer que el proyecto es inviable porque no considera el tipo de suelo que hay en la zona, donde además se detectaron fallas geológicas, agregaron.
La suspensión de las obras, con una inversión inicial de 417 millones de pesos, ya dejó sin empleo a unos 350 trabajadores que fueron cesados desde hace más de quince días.
En el suelo del terreno de 21 mil 522.29 metros cuadrados, con una obra de 14 mil 800 metros cuadrados, existen grietas geológicas. A pesar de ello, la administración capitalina insistió en construir la obra sin que s realizara un estudio de mecánica de suelo de la zona.
Si lo anterior no fuera suficiente, algunos de los trabajadores manifestaron su sospecha de que se trate de una maniobra de las autoridades de la ciudad de México para otorgar la obra a otra empresa.
Las versiones indican que desde hace 15 días se pararon las obras de los cuatro edificios ubicados en la Unidad Villa Centro Americana y del Caribe, el equipo de ingenieros fue desintegrado el viernes 23 de mayo, por lo que recogieron sus herramientas y maquinaria, para luego retirarse del inmueble.
En el lugar sólo quedan dos vigilantes encargados de resguardar la obra que se realizó, la cual registra un avance no mayor al 30 por ciento.
La pregunta obligada es: ¿dónde está el responsable? Entre Jorge Arganis, titular de la secretaría de Obras, y Gilberto Ensástiga, jefe Delegacional en Tláhuac, está la culpa. El primero porque no se entiende como es que se haya iniciado una obra tan importante sin contar con el análisis de mecánica del suelo que se exige a cualquier empresa que pretenda realizar alguna obra de infraestructura y el segundo porque se supone que el delegado tiene información privilegiada de la demarcación.
Por lo pronto, sería conveniente que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal intervenga para que se deslinden responsabilidades. Mientras tanto, urge que alguien le le diga a Marcelo Ebrard qué es lo que sucedió para que de inmediato se le dé una explicación a la población de la delegación quienes son los directamente afectados.
joga@mexico.com

Escrito por Me

Mayo 27, 2008 a 11:56 pm

Escrito en Tláhuac

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